Los diseñadores sin trabajo son malos diseñadores.
No estoy seguro de creer 100% eso que escribí en el título, pero bueno, a veces en la vida hay que hacer declaraciones radicales para demostrar la opinión de uno. Esta opinión viene a propósito de un post en Isopixel donde se discute la factibilidad de regular, en base a una licencia expedida por una asociación de profesionales del diseño quien puede ejercer como diseñador y quien no.
Puede ser que mi opinión este parcializada por que yo no me he titulado y no pienso hacerlo jamás, pero no creo que ni por asomo esa sea una solución para el desempleo de los diseñadores.
Quienes me leen desde hace tiempo, saben que creo que la escuela sirve para muy poco en la formación de diseñadores y esta medida de regular el ejercicio profesional mediante licenciamiento en lo único que resultaría es en un ejercito de idiotas sin talento, pero con licencia, terminando de arruinar el diseño en México.
Ya se que mi intento de axioma no funciona a la inversa, hay mucha bazofia empleada en las agencias y despachos más importantes del país ( basta con ver un portafolio de Alazraki para darse cuenta de ello ). Pero dudo mucho que haya buenos—realmente buenos—diseñadores teniendo que poner una taquería porque no tienen trabajo.
Puede ser que no sean millonarios y que no les paguen lo que a Paul Rand, pero bueno, esto sigue siendo México, el pais donde todos estamos jodidos en mayor o menor medida. Nomás pregunten a los contadores, a los doctores y a los abogados si en general les va mucho mejor y verán lo que les digo.
Por último, me permito aclarar un cosa: creo que la práctica del diseño abarca mucho más que conocer el acto de sentarse y diseñar. Hay que saber conseguir clientes, administrar el tiempo, entregar a tiempo, saber cuando decir no, ser capaces de auto-promoverse efectivamente y estar en un constante aprendizaje cada día. El mundo es más grande que México y hay muchas empresas en el mundo que se mueren por contratar a esa minúscula minoría.
Sobre Blueprint, los frameworks de CSS y la vigencia de los estandares web.
En toda la blogodiseñosfera se ha publicado acerca de Blueprint un framework que pretende facilitar la tarea de diseñar layouts en CSS utilizando el principio Convención sobre configuración que se ha popularizado por frameworks de programación, especialmente Ruby on Rails en especial
Lo especial de la idea (ademas de explotarar un buzzword de moda) es que con solo aplicar ciertas clases a nuestro HTML y enlazando la hoja de estilos adecuada obtenemos complicados layouts sin siquiera sudar un poco. Para comprobarlo, vayan y vean el ejemplo provisto por el autor y aprovechando el viaje échenle un ojo al código fuente.
Vean esta línea tomada del código del ejemplo:
<div class=”column span-8 prepend-1 first”>
¿Soy el único que nota que eso es código presentacional? ¿Soy al único que le molesta?
Porque hasta donde recuerdo, los estandartístas—aun los más relajados como yo—si habîa algo que rechazábamos por completo era mezclar las capas de presentación, contenido y behaviour. Podíamos aceptar que el código no siempre validara, podíamos vivir con algunos ampersands no escapados e incluso llegamos a justificar el uso de tablas estirando el concepto de información tabular
. ¿Pero meter presentación en mi código? ¡Wakala! Eso es antinatural, una cochinada, un pecado abominable que debía ser castigado con no menos que la excomulgación del gremio y la expulsación a las tinieblas de afuera, donde penan los blinks, los marquees y otras criaturas innombrables de épocas más oscuras del diseño web.
Porque si se trata de facilitarnos la existencia, y de no lidiar con el fastidio que puede ser aprender los intrincados y complejísimos recovecos de las hojas de estilo. Y si los estándares y la web semántica ya no nos importan entonces al diablo con todo, comamos y bebamos, descarguemos una copia de dreamweaver y maquetemos con tablas. ¿Quieren retículas? ¡Las tablas son retículas!
Mejor aún, exportemos los layouts directamente desde Photoshop, ¡Qué fácil! Rebanar y exportar. ¿Para que aprender clases crípticas si podemos hacerlo gráficamente?
Entonces parecerá que es el fin, pero apenas es el principio del fin.
Como volver loco a un diseñador en 8 pasos
If the graphic designer chooses Helvetica for a font, ask for Arial. If he chooses Arial, ask for Comic Sans. If he chooses Comic Sans, he’s already half-insane, so your job’s half done.
Apple y el reinado de lo superfluo.
En un principio fue lo de siempre: Steve jobs hablaba y hablaba de lo maravilloso que es mientras la audiencia lo alababa y lo aplaudía. En algun momento comenzó a hablar sobre el renovado escritorio de su próximo sistema operativo y luego, parafraseando, dijo: —Ahora el dock es 3D y tiene reflejos
A lo que la audiencia respondió con un ¡Oooohhhhhh!
colectivo casi orgásmico, como si estuvieran contemplado el fuego por primera vez.

Objetos de diseño
Probablemente la lección de diseño más importante—y la más dificil de aprender—es aquella que dice que la función siempre antecede a la forma. Muy a menudo lo olvidamos. Es muy común que ciertos diseñadores antepongan siempre lo estético antes que lo funcional y esa conducta nos ha ganado una fama de decoradores intrascendentes de lo superfluo.
Hay ocasiones en las que los objetos verdaderamente útiles tienden a ser austeros, insípidos, o simplemente feos. Mientras que otros, más cercanos a la belleza más sublime suelen no servir para mucho. Una cubeta de lámina, por ejemplo, nos sirve para mover líquidos de un lugar a otro y su uso podría resultar crucial—quizá hasta vital- en algunos casos ( como quieres apagar un pequeño incendio ). Por otro lado, un par de aretes de brillantes probablemente no le salven la vida a nadie nunca. Ojo: no digo que todo lo funcional sea feo o que todo lo bonito sea inútil, pero valganme la hipérbole si sirve para ilustrar mejor mi punto.
Así, además de forma vs. la función está el binomio de valor vs. costo. Siguiendo el ejemplo de nuestra cubeta de lámina, bien podríamos embellecerla recubriendola toda de oro e incrustandole diamantes pero eso no aumentaría su valor—seguiría sirviendo para transportar la misma cantidad de líquido—pero elevaría el costo de manera ridicula.
Los grandes diseñadores—gráficos, industriales, de modas… no importa—saben encontrar el balance perfecto entre forma,función,valor y costo. Casi nunca se logra el equilibrio perfecto, pero parte de nuestra labor consiste en saber cuando hacer algunos sacrificios razonables para cumplir nuestros objetivos o los de nuestros clientes o usuarios.
A fin de cuentas casi siempre se trata de vender.
El diseño según Jobs.
Recuerdo que después del asunto de las elecciones de florida, Apple desplegó un anuncio en varios periódicos con una leyenda que decía Nunca subestimes el poder del diseño
. Refiriendose no sólo al caos que habían originado unas boletas de votación mal diseñadas sino tambien para dejar bien claro la importancia que el diseño tiene dentro de la visión de Steve Jobs.
Y es que durante mucho tiempo Apple ha sido sinónimo de diseño. En primer lugar porque al ser pionera en las interfaces gráficas de usuario, fue durante mucho tiempo la plataforma por default de los profesionales creativos. Pero tambien porque la mayoría de sus productos como las iMac en sus diferentes encarnaciones y sobre todo el iPod son clásicos ejemplos de diseño industrial bonito, funcional y bien hecho.
Igualmente que su hardware, el software de las Mac se ha caracterizado a través de su historia por su diseño de interfaz intuítivo, sobrio y elegante. Hubo un momento, como cuando estrenaron la interface Aqua en el 2000 en el que su interfaz gráfica—y el macOS en general— parecían estar a años luz de sus competidores más cercanos pero aunque algunos maqueros les cueste reconocerlo, esa brecha se ha venido cerrando.
Inovaciones superfluas.
Y así llegamos al momento que les relataba al principio. Steve Jobs demuestra las grandes novedades del escritorio del MacOs Leopard. Que si el nuevo Dock en 3d con reflejitos, que si la barra de menú transparente, que si el tapíz que parece de Windows vista, que si los stacks… una tras otra, las características presentadas como novedades pecan de lo mismo: todo es puro eye-candy, forma sin función, detalles superfluos que no añaden ningún valor real al software y en cambio seguro que tienen un costo. Per claro, algo había que hacer con esos ciclos que traen de más los nuevos procesadores.
Esta carrera de los sistemas operativos por añadir más y más transparencias, más reflejos y más animaciones me recuerda a la enloquecida guerra de consolas de videojuegos donde los desarrolladores estaban más intresados en añadirle polígonos a sus juegos que diversión. Ojalá aca suceda lo que allá y aparezca un jugador que haga lo inesperado y ponga los esfuerzos donde se necesitan: en brindar mejor funcionalidad y mayor valor al menor costo posible. ¿Será Google quizá?.